En el marco de nuestro programa “Sansanos Emprendedores”, conversamos con Edmundo Casas, exalumno USM y fundador de Kauel, sobre el origen de su empresa, los desafíos de emprender en inteligencia artificial desde Chile y su proceso de internacionalización.
Edmundo Casas es fundador y CEO de Kauel Inc., empresa que desde hace casi dos décadas desarrolla soluciones de inteligencia artificial y visión computacional para industrias como minería, energía, infraestructura, salud y agricultura. Bajo su liderazgo, Kauel logró expandirse a mercados internacionales —con presencia en Estados Unidos, Europa y Brasil—, consolidándose como un referente latinoamericano en innovación tecnológica.
El sello USM: resolver problemas complejos con pocos recursos
Para Edmundo, la USM fue determinante no solo en su formación técnica, sino en la forma en que aprendió a enfrentar los problemas.
“La USM te enseña a resolver problemas complejos con pocos recursos, a ser riguroso, a perseverar y, sobre todo, a no tenerle miedo a lo difícil.”
Cuando fundó Kauel, hace casi veinte años, la inteligencia artificial y la visión computacional estaban lejos de tener la relevancia que tienen hoy. Muchas de las cosas que intentaban hacer no tenían una solución evidente, así que había que investigar, experimentar, equivocarse y volver a intentarlo. Una forma de trabajar que, según él, tiene mucho del sello sansano.
De su paso por la Universidad rescata además una convicción que ha marcado toda su trayectoria como emprendedor: una buena formación técnica es lo que permite transformar una idea en algo concreto. “No basta con imaginar el futuro; hay que tener las herramientas para construirlo”, resume. Esa combinación entre ingeniería, rigurosidad y perseverancia está, dice, en el origen mismo de Kauel.
Emprender en IA desde Chile: pensar globalmente desde el primer día
Emprender en tecnología desde Chile trae desafíos concretos: la distancia de los principales centros tecnológicos y financieros del mundo, un mercado local relativamente pequeño y, sobre todo en los primeros años de Kauel, muy poco capital disponible para empresas de tecnología avanzada.
“Eso también nos obligó a pensar globalmente desde muy temprano.”
En Kauel entendieron rápido que la inteligencia artificial no podía ser solo investigación o desarrollo tecnológico: tenía que resolver problemas reales. Por eso comenzaron a llevarla a industrias tan distintas como energía, minería, infraestructura, salud, agricultura y educación, un proceso que trajo consigo un aprendizaje clave: cada industria tiene su propio lenguaje, su propia operación y problemas completamente distintos. “No puedes llegar simplemente con un algoritmo y esperar que funcione. Primero tienes que comprender profundamente el problema y después desarrollar la tecnología adecuada”, explica.
Edmundo destaca especialmente el potencial de la IA en educación, donde ve una oportunidad extraordinaria para personalizar el aprendizaje, acompañar a cada estudiante según su nivel y ritmo, apoyar a los profesores y democratizar el acceso a educación de calidad —un área, dice, donde la tecnología puede generar un impacto social enorme.
Después de casi dos décadas en inteligencia artificial, resume así uno de sus mayores aprendizajes:
“La tecnología por sí sola no genera valor; genera valor cuando logra resolver un problema real, de manera confiable y a escala.”
Internacionalización: estar físicamente donde ocurren las cosas
Llevar a Kauel a mercados como Estados Unidos, Europa y Brasil fue, según Edmundo, una de las etapas más difíciles de su carrera, pero también una de las más transformadoras. Al llegar a Estados Unidos entendió rápidamente que tener buena tecnología no era suficiente: había que competir con las mejores compañías del mundo, aprender nuevas formas de hacer negocios, construir redes, levantar capital y, sobre todo, generar confianza.
Su recomendación para otros emprendedores chilenos que hoy evalúan dar el salto internacional es directa:
“Mi principal recomendación para un emprendedor chileno que quiere internacionalizarse es muy simple: hay que estar físicamente donde ocurren las cosas. No se puede construir una compañía verdaderamente global solamente viajando algunas veces al año. Hay que instalarse, conocer el ecosistema, entender la cultura y desarrollar relaciones de largo plazo.”
También insiste en la importancia de perder el miedo. Chile, dice, tiene ingenieros, científicos y emprendedores con capacidades extraordinarias, y muchas veces la principal limitación no es tecnológica, sino que “pensamos demasiado pequeño”. Su aprendizaje ha sido justo el contrario: si desarrollas tecnología de clase mundial, tu mercado también tiene que ser el mundo.
Un mensaje a los sansanos: enamórense de los problemas difíciles
Para los estudiantes y exalumnos sansanos que hoy están pensando en emprender en tecnología o inteligencia artificial, Edmundo tiene un mensaje claro: estamos viviendo una oportunidad histórica. Nunca antes, dice, había existido un momento en que una persona o un pequeño grupo de ingenieros pudiera construir algo con tanto impacto global, gracias a que la inteligencia artificial está reduciendo dramáticamente las barreras para crear empresas, desarrollar productos y competir internacionalmente.
Pero su consejo va más allá de la tecnología misma:
“No se enamoren solamente de la tecnología. Enamórense de los problemas difíciles. Busquen problemas importantes, estudien profundamente, construyan, prueben, equivóquense y vuelvan a intentarlo. Y, sobre todo, piensen globalmente desde el primer día.”
Para Edmundo, los sansanos cuentan con una formación que los prepara especialmente bien para enfrentar problemas complejos —rigurosidad, capacidad técnica y perseverancia— y el desafío está en saber aprovechar esas herramientas. Su reflexión final, después de casi veinte años emprendiendo, resume el espíritu que ha guiado toda su trayectoria:
“Las compañías que pueden cambiar una industria muchas veces comienzan simplemente con un grupo pequeño de personas convencidas de que algo que parece imposible, en realidad se puede construir.”
Edmundo Casas es fundador y CEO de Kauel Inc., empresa especializada en inteligencia artificial y visión computacional con presencia en Estados Unidos, Europa y Brasil.